Éramos infinitamente crueles
Éramos infinitamente crueles
Pero tú tenías intenciones de cambiar
Yo seguí infectando vidas, cortejando muy de cerca a la frialdad
Que termino siendo mi dueña y quebró sentimientos como hojas secas
Tal vez su calidez extraño
Pero no encuentro forma a mi alma volver apropiar, tuve coraje lo he de aceptar
Desde ese entonces, cuando vi tus endemoniadas intenciones de cambiar
Y el miedo me paralizo
Me asusto el deseo de tus pasos hacer tropezar
De tus sendas querer torcer
Pero me enfermó verte bien.
Me marea no tener a quien mecer
En aquel columpio de malos deseos e irritabilidad
En aquel columpio donde te solía mecer y a la gente dañar.
Deja un comentario