La autogestión en la música. Parte I

“Cómo llegar a una propuesta de trabajo dentro de la Música”.

Al terminar una jornada más de quehacer musical recurro a la ya famosa cita “La Oficina de hoy”, con su respectiva foto, para el “feis”.

Inmediatamente saco el cel, el ipad, y me dispongo a abrir cuanta red virtual se me insinúa.

Linkedln, grupos de músicos de Facebook, contactos de colegas, amigos, en fin… inconscientemente busco asegurar la próxima oficina de mañana.

Pero, ¿qué hay de bueno y malo en esta actividad?

Primeramente entendamos que vivimos en un país mediáticamente cambiante, en el cual todos prácticamente están dispuestos a hacer el trabajo del otro, es decir, como bien lo explicaba un muy buen maestro:

“Si existe el trabajo, es porque existe la necesidad de un cliente, por lo tanto, habrá más de uno que sepa y pueda cubrir las necesidades tanto del cliente como del prestador de servicios”

Ya entrados en tema, titule este post con “Autogestión” y los lleve hasta este punto con “Cómo llegar a una propuesta de trabajo”, un término y una pregunta que son prácticamente hermanos, compañeros y en algunos sentidos y casos, enemigos a muerte dentro de la vida de un músico.

Empecemos por la decisión del músico de crecer y emplearse haciendo música. Analicemos muy despacio y veremos que los hay en pequeña, mediana y gran medida, sin caer en el papel del abusador (caimán, líder sindical, presidente de disquera transnacional).

Una vez que el músico se siente preparado para encarar esta carrera, ya sea egresado de alguna de nuestras brillantes instituciones públicas y/o privadas, o sea poseedor de la herencia musical callejera de nuestro país, tiene una sola situación en claro:

Nuestro trabajo, no se anuncia en manpower o computrabajo, no se encuentra en una agencia física de trabajo, ni siquiera recurrimos al periódico para buscarlo.

Sí, deseamos trabajar como todos los demás, esos que van y vienen de su trabajo a la casa, pero nuestra actividad no es igual a la de ellos.

Cotiza el tiempo a tu favor

He aquí el primer punto, el músico debe de entenderlo. Su tiempo no es el mismo que el de los demás trabajadores.

Aunque suene comprometedoramente idílico, nuestro tiempo se cotiza directamente en nuestras acciones, si lo entiendes, empiezas a optimizarlo y cotizarlo como lo que vale.

Tampoco pretendo que de este artículo en adelante, vayas por la vida no haciendo nada ya que “el tiempo es importante”, pero si hay una cosa en claro, “Trabajamos en proporción al tiempo que se nos contrata”, en la mayoría de las ocasiones.

Tomando esto en cuenta, queda bastante claro el hecho de que el músico profesional debe de ser sumamente organizado, ya que hay que mediar tiempos entre lo profesional (trabajo, audiciones, viajes de trabajo, etc.), lo académico (tu rutina diaria al instrumento y demás intereses profesionales) y sobre todo tu vida personal (tiempo de calidad para tu familia).

Hasta este punto, sabemos entonces que el tiempo que tenemos prácticamente si no es pagado en un trabajo, o utilizado en nuestro crecimiento personal o en el de los nuestros, pues es prácticamente desperdiciado.

(Aquí es cuando te pones a pensar si eso que haces diario te está sirviendo o solo te está quitando el poco tiempo que tienes).

Recapacitando lo escrito, tenemos entonces que el trabajo existe, porque existen la necesidad de tu actividad y los clientes, pero será ocupado tan rápidamente como te des cuenta, tal vez por alguien no tan apto como tú, pero será ocupado a fin de cuentas, porqué la música es una de las industrias que nunca descansa.

Si bien, no buscamos trabajo igual que los demás, ¿Cómo es que hay músicos que tienen estos trabajos de ensueño, dentro de la industria musical?

Hay que tener una serie de factores en claro nuevamente. Una vez que te has jurado no desperdiciar tu tiempo, y ser proactivo con tu actividad, falta algo que realmente y pocas veces tiene el “artista” y esos factores se llaman “Relaciones personales y profesionales”.

Relaciones públicas para autogestionarte

Suena capitalista, extremadamente consumista, pero así son las cosas. Vivimos en un país cuyo sistema es el de compra-venta, por lo tanto, sus habitantes, compran y venden. Así de sencillo. Para vender un producto debes saber primeramente qué necesidad tiene el consumidor, pues en la música es igual. Una vez que sabes qué capacidades tienes y son comerciables, tienes que buscar a la persona que necesita tu producto… tu trabajo.

Empieza por delimitar tus contactos cercanos, si todos generan el mismo producto, casi por imitación, entonces cuando exista un posible cliente, tendrás competencia entre los tuyos, además de una fuerte relación social que impedirá que vean claros los objetivos.

Así que empieza por analizar tu entorno profesional, quiénes están, qué hacen, qué venden o si están dispuestos a vender su producto en específico, cuál es su preparación y como está configurada su opinión acerca de lo que hacen. Aquí está un punto muy duro dentro de la música, ya que aplicamos el postulado máximo del individuo que es ” Cada quien habla según cómo le va en la feria”, sin embargo, aprende a focalizar las opiniones y comprobar los efectos de estas.

Si encuentras en este pequeño análisis que todos tus colegas al igual que tú, hacen lo mismo, dicen lo mismo, y para colmo, se quejan de lo mismo, creo que has encontrado tu primer problema a resolver.

¿Como lo soluciono?, visualiza todos los factores, ponlos en la mesa, escríbelos. Descubrirás que están construyendo una verdad pero en medida a “medias” ya que estos “problemas”, si son reales, no son dominantes en todo lo ancho de la industria de la música.

Al darte cuenta de los problemas, busca soluciones. Tenemos en claro que vivir de esto, es como ir en contra de lo que la regla dice (estudiar, tener un trabajo de 8 a 12 horas, sentado en un escritorio, cobrando tu mes y gastándolo dentro de los primeros días) pero al buscar la salida a los problemas que nadie quiere ver, te va a dar la necesidad de buscar una solución real, no imitada ni ficticia, buscar donde no has querido o descubierto que se debe buscar.

Tendrás que hacer un ejercicio de honestidad y verdaderamente aceptar las cosas, como, -Si quiero vivir de esto, tengo que ser muy bueno y prepararme día a día-. Tienes que salir de tu individualidad y ser colectivo, conocer músicos de todos los géneros, y esfuérzate que sean músicos con nivel, músicos que estén constantemente en interacción con más músicos.

Nuevamente no te planteo que sea una tarea fácil, ya que normalmente este tipo de músicos están muy movidos, sin embargo, hay una serie de pasos para encontrarlos.

Estas ideas son pequeñas fuentes de como ir creciendo y preparando el terreno para vivir de la música, eso que tanto queremos pero que en ningún lado nos enseñan a llevar a la práctica.

Pronto les compartiré más consejos y tips para entrarle a este mundo tan hermoso que el ser músico.

Dejen sus dudas o comentarios.

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