Tu banda: tu futuro (segunda parte) | Los integrantes de una banda: los socios
Los integrantes de una banda –los socios, habíamos dicho- son el elemento crucial de un proyecto musical. ¿Por qué? La autogestión no es un proceso tan sencillo en realidad. Por si no lo recuerdas, el secreto para vivir de la música es el trabajo. Cada miembro de la banda debe de aportar un bien a la misma.
Como músicos, al asociarse, cada uno contribuye con uno de los activos más importantes: su talento musical como instrumentistas. El valor de la banda es proporcional al de cada uno de sus músicos que la conforman. Pero cuidado, porque la capacidad artística de una persona no es el único requisito que deberías considerar para integrar a alguien a un proyecto.

Ojo: esta es una de las partes más difíciles de asimilar; sobre todo porque nunca nadie quiere hablarlas debido al temor de parecer agresivos o ambiciosos.
Funciona de la manera exacta en como lo hace una sociedad comercial: un socio se integra a una empresa cuando éste le aporta algo a ella: capital, estrategia, trabajo, administración, etcétera. Así, además de su valor como instrumentistas, ¿qué va a contribuir cada uno de los músicos a la banda?
Excluyendo de momento lo artístico: Alguno quizá pueda aportar capital para invertir en lo que dictamine la banda como necesario. Otro podría encargarse del diseño y la conceptualización visual. Otro de la gestión de las redes. Otro del management (ya hablaremos más adelante de lo que de verdad significa eso). Otro del booking.
En los aspectos musicales: ¿quién se va a encargar de la composición?, ¿quién de los arreglos?, ¿quién de producir cuando se vaya al estudio de grabación? ¿alguno sabe reparar y darle mantenimiento a los instrumentos? ¿lo va a realizar como miembro de la banda?

Entre menor es el número de acciones que posee un socio (lo cual significa que sus aportaciones son menores), menor es el porcentaje de utilidades que recibe. En una banda, si un miembro no compone, menor porcentaje. Si uno no hace nada más que interpretar su instrumento, menor porcentaje (aunque dudo quieras un miembro así en tu proyecto, además de por lo mismo, éste no tendría porque recibir regalías por derechos de autor).
Pensémoslo de la siguiente manera: a futuro, una vez que la banda perciba ganancias, ¿cómo van éstas a ser divididas? ¿En partes iguales? No tiene que ser así de manera forzosa; sobre todo si somos honestos y reconocemos que no siempre todos aportan la misma cantidad y calidad de trabajo… porque para empezar no todo el trabajo tiene el mismo valor.
Al momento de asociarse, es necesario despegarse de la ilusión de la propiedad privada. Esto es, cuando alguien pone un recurso para la banda, dicho recurso deja de ser propiedad de quien lo puso, y pasa a ser propiedad de la banda. Ojo: no de todos; DE – LA – BANDA.
¿Recuerdas que hablamos de que al momento de unirse surge una persona moral? Esa es la banda, y debe ser tal cual un ente independiente a la individualidad de cada uno de sus miembros.
No porque un miembro haya aportado capital, va a recibir mayor porcentaje de ganancias. El dinero es uno de los tantos recursos necesarios. Además, recuerda lo que recién leíste: en el momento en el que el socio lo aportó, dejó de ser su dinero, y pasó a ser dinero de la banda.
Es necesario realizar una minuciosa evaluación del valor de las acciones y aportaciones en capital, especie o trabajo de cada integrante, y así fijar porcentajes lo más justos posibles. Recuerda que haber creado una banda, respondió a la búsqueda de protección ante el futuro; por lo cual todos y cada uno de los miembros aportan algo porque buscan recuperar su inversión a través de esa banda (ese negocio). Al final del día, por eso están asociados, ¿no?


Como parte de la misma temática es muy importante hablar del que sin duda es el primer activo MÁS IMPORTANTE de una banda: el nombre; es decir. la marca comercial. Para ilustrar la relevancia del nombre como marca (como activo), usaré el siguiente ejemplo:
PXNDX anunció su separación temporal a finales del 2015; “querían descansar de la música un tiempo”, dijeron. Sin embargo tres de los cuatro músicos de la banda se dedican aún a la música con sus proyectos personales.
Pregunta retórica: ¿alguno de ellos tiene la misma fuerza de PXNDX?, ¿alguno podría llenar el Auditorio Nacional o el Foro Sol por ellos mismos? No. ¿Por qué José Madero, vocalista y compositor de su propio proyecto, no tiene la misma relevancia que PXNDX si es la misma persona que cantaba y componía en PXNDX?
Respuesta sencilla: porque no es PXNDX. Es otro concepto, otro proyecto, otra música, otra idea: otra marca.
El nombre de la banda como marca se registra en México ante el IMPI (Instituto Mexicano de la Propiedad Industrial) en la clase 41 (servicios de entretenimiento). Para conocer más de este proceso puedes ver este video donde se explica el proceso de registro en línea, y revisar la guía para registro de marcas.

Punto importante: ¿quién va a ser dueño de la marca? (¿quién lo va a registrar?). ¿Todos?, ¿sólo unos?, ¿sólo uno? Y si el nombre -dado su importancia- pasa a ser propiedad de la banda misma, y no de uno en particular, ¿cómo se resuelve esto? Depende de muchos factores que lo complejizan todo aún más.
Al momento de unirse, dijimos, surge una persona moral (la banda). Pero, ¡diablos!, ¿acaso no habíamos acordado que por estrategia fiscal no era conveniente formalizar la asociación en un principio? Y sin dicha formalización (un acta constitutiva), la persona moral no existe de manera formal. Por lo cual, no hay forma de ceder o transferir las aportaciones a dicha persona moral.
¿Cómo se resuelve este problema? A partir de convenios: documentos de validez legal que deben estar firmados por todos.
Sé lo que estás pensando: “pero todo esto es mucho relajo, yo lo que quiero es tocar mi guitarra y ya”. ¡Alto! Habíamos dicho que quieres vivir de esto, ¿no? Y también dijimos que las empresas (me gusta más decir “negocios”; y en este caso “las bandas”) se hacen para protegerse, ¿verdad?
Desde el principio acordamos que el propósito de tu banda era ser tu respaldo ante la incertidumbre del futuro. Por mucho que te lleves bien con tus amigos, tú no sabes cómo va a ser esa relación en uno, dos, tres, o diez años después de trabajar juntos. Por eso es mejor dejar todo asentado en convenios desde el principio.
Puede darse el caso de que el dueño de la marca no quiera despojarse de la propiedad de la misma. Es válido: sus razones tendrá. Los posibles socios deberán evaluar si aceptan o no tal acuerdo, pues la salida de ese integrante, significaría también la pérdida del nombre de la marca: la pérdida del activo más importante.
También podría existir una situación en la cual el dueño del nombre permanezca siempre en una sola persona, de por vida. Esto es regular y conveniente cuando se buscan músicos de soporte, prácticamente empleados, en lugar de socios tal cual.
Cualquier recurso (el nombre, capital, equipo, diseños, etcétera) puede ser controlado a través de un contrato o convenio, pues estos pueden obligar a un socio a vender su propiedad a la asociación en caso de que éste se retire de ella por la razón que fuere. Incluso podría forzarlo a darla en donación o en pago en caso de un error de alta afectación a la banda: faltar a una audición, o gira, y por lo tanto ocasionar grandes pérdidas, por ejemplo.
La banda está para proteger el futuro de sus dueños. Vulnerar a uno, es vulnerar el futuro de todos. Como has visto a lo largo de este artículo, no existen reglas específicas: hay mil variables y combinaciones posibles. El punto central es que no olvides que tu banda es tu futuro, y debes cuidarlo como tal.
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