Lo que odian de nosotros los músicos.
Músicos, también tenemos cola que nos pisen.
Mucho hemos platicado en Rey Decibel sobre el pésimo actuar de venues, promotores y empresarios en contra de los músicos. Nos hacen vender boletos, la prensa no nos brinda espacios, los bares nos quieren pagar con chelas, etc. Pero también sobre el papel que tenemos que desempeñar los músicos, donde la preparación académica y el ensayo en lugares óptimos es fundamental para dar un espectáculo de calidad.
Pero hoy quiero que reflexionemos sobre un tema particular que tiene que ver sobre nuestro actuar como músicos dentro y fuera del escenario.
En el artículo titulado “Lo que odiamos de las salas de ensayo” platicábamos que nos hemos encontrado con lugares donde el limpiador y el trapo parece que se han puesto en huelga y la atención del personal es casi inexistente, pero ¿apoco los músicos somos los reyes de la asepsia y los masters de las relaciones públicas?
Desde la limpieza del instrumento, la pulcra presentación en shows o entrevistas, hasta el respeto a emprendedores que brindan un espacio óptimo para ensayar o para tocar, son cosas que debemos de tener siempre presentes y no caer en la arcaica idea de que un músico debe de ser un Hell Satán cualquiera.

Recordemos que ser músicos es ser una figura pública y representamos a un sector de la sociedad que concuerda con nuestra música y hace suyas las letras para vernos como inspiradores de su actuar diario. Por esto es importante que tomes en cuenta lo siguiente:
- Mantén una limpieza de reyes, no andes derramando chela a lo pendejo (¿Quién en su sano juicio tira una chela?).
- Aquí no hay lugar para mamonsitos, respeta al personal del venue, sala de ensayo o donde sea que te encuentres.
- Planea los gastos de la banda, nada de “Te pago en el siguiente ensayo”.
- Procura asistir con juego de cuerdas, baquetas o plumillas extras.
El terremoto del 19s nos demostró que juntos podemos ayudarnos y sumar fuerzas.No olvidemos de seguir levantando escombros de un viejo actuar y fortalecer los cimientos de una nueva sociedad y comunión entre todos los actores de la industria independiente.
Como músicos también debemos de ver al interior y darnos cuenta en qué la estamos cagando para que dejemos de ser el hazme reír de la industria musical.
¿Qué me faltó? Dejen sus comentarios.